Mis ídolos fotográficos (I): Elliott Erwitt.

Inauguro esta sección para compartir con vosotros cuales son mis referentes fotográficos. Son fotógrafos cuyo trabajo me inspira y estimula, verdaderos Maestros en este mundillo tan lleno de farsantes a los que admiro profundamente en lo fotográfico y en lo personal la mayoría de veces. Hoy empiezo hablando del que puede que sea mi fotógrafo favorito (de momento), Elliott Erwitt.

Elliott Erwitt, de orígenes rusos, nace en París en 1928. Después de vivir en Italia y Francia, se exilia junto a su familia a Estados Unidos debido a la Segunda Guerra Mundial. Su primer contacto con la fotografía lo tiene en Los Ángeles, donde trabaja en un laboratorio revelando fotos de artistas de cine de la época. Es en un viaje a Nueva York para buscar trabajo, donde tiene la suerte de conocer a Robert Capa, Edward Steichen y Roy Stryker, quienes acaban convirtiéndose en sus mentores. Gracias a Capa entra a formar parte de la agencia Magnum de la que mas tarde sería presidente durante tres años. A partir de 1970 añade a su actividad fotográfica la cinematográfica, sobre todo documentales.

La gente que lo conoce destaca de él  sobre todo que es una buena persona. Su carácter bondadoso y su innata ternura se refleja en toda su obra, sobre todo en las fotografías a niños y a  los perros, tema recurrente en sus fotos y a los que incluso les dedicó un libro: Dog Dogs.

Para mí, si algo caracteriza la fotografía de Erwitt es la inteligencia, el sentido del humor y el amor por la humanidad. Utiliza la ironía de forma magistral y le da una vuelta de tuerca a la teoría del «momento decisivo» de Cartier-Bresson. La rapidez mental que se aprecia en la mayoría de sus fotografías es sencillamente impresionante, aunque no todas sus fotografías son instantáneas. En toda su extensa obra no hay una sola imagen de violencia explícita ni de guerra ni de crueldad, pero lejos de querer ocultar la realidad, sus fotografías destilan una profundo pacifismo y aversión a cualquier tipo de violencia.

Lo que mas admiro de él es la capacidad  que tiene de atrapar lo insólito en lo cotidiano, como relaciona las miradas, los gestos y como parece intuir lo que va a suceder, cualidades son muy importantes en un fotógrafo de bodas. Os dejo algunas de sus fotografías más emblemáticas. Disfrutadlas.

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Todas las fotografías son © Elliot Erwitt/ Agencia Magnum

 

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